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miércoles, 23 de septiembre de 2020
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when: 22.01.2005  
Event title Conferencia Piloto de Buchón Don Carlos García Bermúdez
Where: L'Aeroteca - Barcelona
Category: Realizada
 
Event description:
En los primeros minutos de la película "La Batalla de Inglaterra", aparece una escena de evacuación de un aeródromo francés. Tras despegar los aviones que podían volar, el personal de tierra se dispone a incendiar los aparatos inservibles para evitar su captura por los alemanes. En ese instante, una escuadrilla de supuestos Bf-109E ataca el aeródromo a muy baja cota. El primero de ellos se aproxima a muy pocos metros del suelo, debiendo elevarse para evitar destrozar la valla del campo con la hélice.

Ese piloto no es otro que Carlos García Bermúdez, que el pasado sábado 22 de enero de 2005, en l'Aeroteca de Barcelona, nos obsequió a los asistentes con una reveladora, amena, e impresionante conferencia acerca del rodaje de la película "La Batalla de Inglaterra". El acto fue organizado por los Aviadores Virtuales Asociados.


El público llenó la sala de actos de l'aeroteca hasta los topes.

La charla se inició a las 6 de la tarde en cuanto Jordi, el propietario de l'Aeroteca, comenzó a presentar a los ponentes. Se hizo un silencio sepulcral. Entonces Gadget, el presidente de los Aviadores Virtuales Asociados, introdujo a Carlos García Bermúdez a modo de presentación, tras lo cual éste empezó a hablar. En la sala, pocos podían imaginarse la calidad de los impresionantes detalles que íbamos todos a escuchar en unos minutos, ¡y de primera mano!


García Bermúdez inició su charla comentando su situación actual; con 63 años, había dejado de volar en Iberia desde los 60 y ahora trabajaba para Swiftair. Con no poco pesar, dijo que le quedaba un año y un mes para dejar de servir a su vocación: volar.


Carlos García Bermúdez en la charla. Al fondo, su largo currículum resumido.

Remontándonos más de 40 años atrás, comentó que pilotó el Buchón durante cuatro años. Pero llegó el momento de retirarlos del servicio, y entonces vio cómo los reducían a chatarra de forma abominable, con sierras eléctricas. Así desaparecían de golpe 110 o 115 aviones.


Un joven Carlos García Bermúdez posa delante de su aparato.

Tras abandonar el Ejército del Aire y dedicarse a vuelos de fumigación, pensaba que los rumores de que iban usar material español en una película sobre los combates del verano de 1940 eran un bluf, ya que los Buchones ya no existían en ese momento. Sin embargo, en Mayo de 1967, Pedro Santacruz Barceló (quien había volado en la División Azul en el Frente del Este, con Messerschmitt) fue contratado por la productora para buscar pilotos capaces de pilotar el Buchón. Dicho y hecho, Santacruz estudió los historiales de los pilotos que habían volado los aviones, y escogió a los que, en palabras de García Bermúdez "habíamos tenido menos accidentes o incidentes, lo cual no significa necesariamente que fuéramos mejores o peores. El Buchón era un avión complicadete de despegar y aterrizar".


Varios de los pilotos españoles durante el rodaje de la película.

Tenían los pilotos, pero faltaban los aviones. Por suerte, la chatarra no se había fundido sino que languidecía en un descampado propiedad de CASA. United Artists, la productora, se dirigió allí y pidió presupuesto para poner en vuelo a 16 aparatos, que serían reconstruidos a partir de las piezas de estos 110-115 que se habían convertido en chatarra. Se aprobó el presupuesto, y así volvieron a la vida los Buchones, aunque esta vez pintados como alemanes y con algunas modificaciones para hacer que se pareciesen más a los Bf-109E. Por ejemplo, los bordes de las alas se recortaron para que fuesen rectangulares, y debajo de los estabilizadores se instalaron sendos montantes para simular el Emil.

Tras empezar los entrenamientos en diciembre de 1967, el rodaje se inició en enero de 1968, y los dos primeros meses se pasaron en Tablada, "dando escolta" a los He-111, también españoles. Mencionó que allí se rodaron las grandes formaciones de bombarderos, con la salvedad de que al fondo se colocaban otros aviones que no eran Heinkel, para aparentar formaciones mayores.


García Bermúdez observa una foto en la que él estaba a punto de embarcar en un He-111.

García Bermúdez pasó entonces a explicar una serie de anécdotas, tales como que Guy Hamilton, el director, les dijo a los pilotos en el momento de empezar el rodaje que se olvidasen de todas las tácticas de combate que hubiesen aprendido, ya que él les iba a pedir otras cosas, que les iban a sonar incoherentes, pero eran lo que él quería para que la película quedase bien.

En dos meses de rodaje en Tablada perdieron a un compañero, Federico Iglesias, al quedarse sin visibilidad por una fuga de aceite y estrellarse en su Buchón. Luego trasladaron toda esta fuerza aérea en un largo viaje con escalas hasta llegar a Duxford, Reino Unido, un antiguo aeródromo de la Segunda Guerra Mundial que se había restaurado para la ocasión. Allí se alojaron más de 1000 personas hasta finalizar el rodaje, que fue duro; Guy Hamilton necesitaba rodar 1 minuto y 45 segundos de dogfight.


La torre de control de Duxford, estándar de los 40 y famosa por aparecer también en "Memphis Belle".

Para hacerlo, disponía de un B-25 con varias cámaras; a los lados, atrás, encima. Si el día era bueno y la luz la adecuada, despegaban 16 Buchones y otros tantos Spitfire y Hurricane, que se colocaban en hilera a ambos lados del B-25. A la voz de "Action!" tenían que romper y revolverse los unos contra los otros, en combates aéreos. García Bermúdez dijo que al ser jóvenes, el primer día que hicieron ese combate simulado se lo pasaron muy bien, pero al repetir la escena una y otra vez, los pilotos se daban cuenta de lo peligroso de sus maniobras y volaban de forma menos agresiva, para gran enfado del director. Necesitaron 40 días de rodaje para conseguir esos 105 segundos, ya que el eterno problema de los Messerschmitt, su autonomía, también hacía mella en el Buchón. Hasta el momento de iniciar el rodaje en el aire, se requerían 40 minutos para despegar y formar en vuelo, por lo que les quedaba poco tiempo de vuelo.

Algunos aparatos llevaban sistemas de humo, como el suyo, y a la voz de "smoke" debían activarlo y picar, simulando estar tocados. Nos señaló sobre una diapositiva la instalación de dichos sistemas, que inyectaban aceite a los gases de escape, sobre los He-111.

También se mencionó a los asesores de la película, de renombre indiscutido como Douglas Bader, Adolf Galland, Robert S. Tuck, Peter Towsend. García Bermúdez conoció a todos ellos, que admiraba enormemente, como cualquiera que lea estas líneas puede admirar. Congenió con Galland, ya que hablaba algo de español. De ellos dijo que eran un grupo con una gran camaradería. El día que se juntaron todos, hubo un recuerdo colectivo de los combates de la Segunda Guerra Mundial. "Bader parecía cansado, se sentaba todo el rato. Claro, no es lo mismo llevar dos piernas ortopédicas con la vitalidad que tienes a los 30 años que llevarlas con 60 años". Ese día, Santacruz cogió un Buchón y tras despegar, se elevó pocos metros e hizo un tonel, pasando una semiala a apenas un metro del suelo. "Nos quedamos todos petrificados de esa belleza". En un aparte, García Bermúdez nos comentó que vio llorar a Galland, al ver los Buchones de una pieza. No era un llanto abierto, claro, sino lágrimas contenidas, que intentaba disimular. Galland voló también el Buchón. Le pregunté a García Bermúdez si habían habido combates simulados entre antiguos veteranos, pero respondió que no; sólo se habían encontrado en las comidas que hacían.

Sobre este tema, le preguntamos a García Bermúdez si Galland había notado diferencias entre el Buchón y el 109, y nos respondió que el pilotaje era distinto respecto a un Messerschmitt, pero los instrumentos eran los mismos, seguían estando todos en alemán. Los pilotos españoles ya se habían acostumbrado a ello; por ejemplo, "las magnetos se llamaban aus ein, por lo que los mecánicos decían auscuras eincendido, era una buena regla mnemotécnica".


Robert S. Tuck y Adolf Galland, antiguos rivales y ahora amigos, delante de un Buchón.

Pero los que pilotaban en ese momento los aviones ya no eran sus protagonistas, sino pilotos españoles, ingleses, y americanos. Preguntado acerca de las relaciones con estos otros pilotos, dijo que los ingleses formaban un grupo muy cerrado, al contrario que los americanos, unos siete, que venían a pilotar para la película sin cobrar nada; sólo querían comprar los aviones al acabar el rodaje, eran todos millonarios de la antigua Confederate Air Force. Sin embargo, con los meses se fueron limando las pequeñas diferencias, y acabaron entendiéndose bien.

Tan bien, que llegaron a intercambiarse las monturas. García Bermúdez hizo un vuelo con el Spitfire, del que dijo que no podía emitir ningún juicio al haber volado tan poco. Sin embargo, los pilotos ingleses volaron una y otra vez con los Buchones, "no paraban de dar pasadas arriba y abajo. Sus Spitfire eran los Mk.I y Mk.II, excepto un Mk.XIV de cinco palas que vino un día a vernos y que llevaba nuestro mismo motor. Era una maravilla. Allí conservaban los aviones históricos, no como aquí, que los hacíamos pasar por la sierra eléctrica".


García Bermúdez, en la cabina del Spitfire que probó en vuelo.

Los días que no había buena luz también volaban para entrenarse o para ir a exhibiciones aéreas. En ocasiones se practicaba el combate libre. Dijo que era un combate desigual, ya que los Spitfire de las primeras versiones apenas podían contra los Buchones, con motores de 1800 Cv rebajados a 1610. El Spit era mucho más ágil, aunque tuviese menos velocidad, aceleración, y trepase menos, pero los pilotos de los Buchones no se metían a virar contra ellos. "Si les seguías, ellos se revolvían y te empezaban a salir los slats, se te caía la máscara, y se te escapaban". Especificó que los combates comenzaban con ambos volando lado a lado, y a una señal, rompían y debían empezarse a buscar la cola.


Subirte a la percha, la mejor táctica anti-Spitfire.

Preguntado acerca de tácticas que usaban durante estos combates simulados, dijo que como táctica estándar, lo mejor era "subirte a la percha; sólo había que darle a la TACA (la sobrepotencia, que era ilimitada en tiempo, y que se hacía entrar moviendo la palanca de potencia a tope hacia delante, luego un poco a la derecha, y seguidamente un poco más adelante) y los dejábamos abajo colgados". Otra táctica para salir de un apuro era "hacer tres cuartos de tonó y luego meter pedal a fondo; el otro seguía en el tonó y tú te salías por un lado". Todo esto era simulado, pero cuando un aparato se situaba en las seis del otro durante más de 6 segundos, se consideraba el vencedor.

"Otra treta, que yo no hice, pero sí sé quién la hizo, era anudarse un pañuelo al cuello, hacerse un torniquete con un palo o algo, y empezar a tirar hasta 8 G. El otro no lo podía seguir". Así se podía retrasar la aparición del velo negro. En otro momento le preguntamos acerca del máximo de G's que había aguantado un Buchón, y nos indicó que 12, "un piloto se encontró en una situación anormal, iba a 7 u 8.000 metros sobre Toledo, picó para atravesar las nubes y vio que salía en un valle y se la iba a pegar. Cogió la palanca con las dos manos y tiró con todas sus fuerzas. Aunque llegaba un momento que conseguía tirar de la palanca atrás, el avión seguía picando, y tenía que volver a tirar de la palanca. Así hasta que pudo reducir algo la velocidad y pudo sacarlo. Al llegar a tierra, habían saltado todos los remaches y el aparato fue dado de baja.

García Bermúdez nos habló de su pasada a baja altura en la secuencia del ataque. Como sólo les habían autorizado a bajar a 10 metros, se le impuso una multa de 10 libras, que fue a parar a una bolsa gracias a la que cada mes organizaban un guateque con todos los pilotos y sus esposas. Un asistente le preguntó porqué había volado tan bajo si no era necesario, y respondió que no lo sabía, tal vez era el entusiasmo de los 25 años años que tenía entonces. Dijo haberse ganado una reprimenda del director porque estaba fuera de los ángulos de las cámaras, pero le resultaba curioso que el mismo hubiese dejado dicha escena intacta en el montaje final. "Había un cine, y cada día nos enseñaba cómo lo habíamos hecho. A mí me dijo que muy mal, que 10 libras, pero luego no cortó la escena".


La famosa pasada de García Bermúdez (en el círculo rojo), una de las más espectaculares de toda la película.

Preguntado acerca del uso de maquetas, afirmó que se habían usado algunas a tamaño real para destruirlas en tierra, y otras a escala para explosiones en el aire. Luego también le pregunté acerca de una escena en la que se ve, desde la cabina de un Buchón, como un Spitfire se le escapa del punto de mira, a lo que García Bermúdez indicó que esa escena tenía que haber sido de laboratorio, ya que dentro de la estrecha cabina del Buchón no había espacio para un cámara.

Se le preguntó también acerca de qué matrículas llevaban los aviones, pero no lo recordaba. "En todo caso la propiedad era de los americanos".


Uno de los spitfire de maqueta a escala real, destruido.

Acerca de los actores, dijo sólo haber visto a Susan York en una escena en la que está llorando delante de unos cadáveres de enfermeras tras un bombardeo. El resto de actores no los vieron nunca en persona.

Afirmó no sentirse como un piloto alemán de la Luftwaffe, él era Carlos García Bermúdez, pero le gustaba el trabajo. Lo curioso es que el director les hizo quitarse el mono naranja con el que se presentaron a los vuelos en un principio, para hacerlos volar con uniformes alemanes.


García Bermúdez con uniforme de vuelo alemán.

En una ocasión les hicieron formar en ala volando por delante de Dover, y al día siguiente los periódicos decían "The Bandits Attacks Again", para así hablar de la película. Gadget mencionó el incidente de un Canberra de la RAF de entonces, que se encontró en vuelo con una formación de He-111 y Bf-109. Le dijo a la torre "Oiga, no sé si se lo va a creer, pero." Los de la torre, que lo sabían, se rieron un poco aquel día.

García Bermúdez pasó a mostrar la licencia de vuelo que le hicieron para la ocasión, ya que las españolas no valían en Inglaterra. Lo curioso es que en el país, ponía "Republic of Spain".

García Bermúdez nos iba mostrando diapositivas tomadas durante el rodaje. En una foto en las que aparecía él en su cabina, Buitraker preguntó acerca de qué era un círculo que había en el parabrisas. Resultó ser el circuito de agua con alcohol para evitar la formación de hielo. En la misma foto se podía apreciar claramente el grueso blindaje de los cristales. Preguntado acerca la visibilidad hacia atrás, respondió textualmente "Cero. Podías girar un poco la cabeza, y ver un poco, pero no mucho". Interrogado acerca de los retrovisores de los Spitfire, dijo echarlos de menos en el Buchón, ya que los de los Spitfire no sólo no vibraban sino que eran panorámicos. "No entendíamos porqué nunca instalaron retrovisores en nuestros aviones".


Bermúdez, en su cabina durante el rodaje.

Comentó también la instalación de depósitos de combustible de 400 litros, aunque indicó que había problemas con el sistema de succión de este depósito, ya que "usaba la succión de 3,75 a 4,25 PSI que se utiliza para las revoluciones de los giróscopos. Esto trasvasaba combustible al depósito principal, pero fallaba a menudo, y tenías que volver rápido". A veces se llenaban también con metanol, para la sobrepotencia.

Preguntado acerca del armamento que montaba el Buchón en el Ejército del Aire, dijo que montaba dos cañones de 20 mm y 8 cohetes Oerlikon, con convergencia de los mismos entre 400 y 500 m. "En Gando hacíamos el tiro contra una aspa blanca que se ponía flotando en el agua, que debería medir unos 4x4 metros. Decíamos Uno Dentro, y no decías Uno Fuera hasta que no te habías marchado. Alguna vez entraba yo a disparar cohetes el segundo, y en lugar de una cruz había una T, ya le habían dado a un aspa. En cambio, con los cañones era muy difícil. Cuando se te encasquillaba uno, tenías que desencasquillarlo desde el avión, perdiendo un proyectil. Se te encasquillaban porque no eran muy fiables. Si se te encasquillaba uno y disparabas con el otro, se te iba la mira del blanco".


De izquierda a derecha; García Bermúdez, Messeguer, Guti y Santacruz

Comentando la anterior foto de grupo, dijo de Messeguer, piloto de Heinkel durante el rodaje, que en ocasiones ellos se ponían a formar en ala muy cerrada con él, y en una ocasión les había dicho por radio, en un sevillano muy cerrado: "Oyje, zepárate un poco que te veo loh remashe' como huevo!". En la misma foto estaba Guti, del que explicó una anécdota muy curiosa; "al incendiarse su avión, cayó en un cortijo al saltar en paracaídas y luego vino Perico Santacruz en una cigüeña, una Fieseler Storch. Tomó tierra en el cortijo y los dos se hicieron novios de las dos hermanas que había allí".

En una imagen aérea excelente, aparecía él en vuelo con su Buchón. La fotografía la había hecho un cámara desde el B-25 de rodaje. Se puso justo detrás y le pidió que le sacase unas fotos.


García Bermúdez escenifica cómo formó con el B-25 para que le tomasen esta foto.

Una persona del público le preguntó por cómo aterrizaba, si a dos o tres puntos. Él dijo hacerlo sobre dos puntos, porque era lo fácil. "Aunque los buenos lo hacían con tres puntos, me acostumbré a hacerlo con dos puntos porque así tenía mejor visibilidad. Pero era muy difícil hacerlo con tres puntos".

Gadget intervino para tratar el tema de la leyenda negra del Buchón con el par motor. Él dijo que efectivamente, en un principio la hélice giraba al revés de lo que el fuselaje y el timón habían sido diseñados, pero eso se corrigió, ya que el propio Willy Messerschmitt estuvo en España durante mucho tiempo haciendo montones de correcciones. "No obstante, con 1610 caballos metiéndolos de golpe, el avión se iba. Si metías la potencia despacio, la carrera de despegue se alargaba. Y en campos como el del Copero no había mucha pista.".

El procedimiento de despegue dijo que se hacía con full power sin sobrepotencia a no ser que se requiriese. "A los 110 km/h se levantaba la rueda de cola, ya se veía perfectamente todo, y a 200-210, se pegaba un tironcillo y al aire". Sobre el sobrecalentamiento del motor, dijo que "si te subía mucho la temperatura, el glicol se salía y se derramaba por el morro, era una cosa verde. Al motor no le pasaba nada, pero había que aterrizar pronto. Eso nos pasaba a menudo en sitios calurosos como en Sevilla".

Preguntado sobre temas cercanos a la avanzada forma de gestionar el motor del Bf-109 de muchos pilotos virtuales en Forgotten Battles (potencia máxima sostenible de forma constante y variar sólo el paso de la hélice), dijo que la potencia máxima se usaba en el Buchón con el paso ajustado a máximas revoluciones, y sólo se usaba para despegue, combate y aterrizaje. En el caso del aterrizaje, sí bajaba el paso de la hélice aunque subía la potencia, para tenerla preparada por si hacía falta abortar la toma.

Acerca del procedimiento de combate, nos dijo que la lista de comprobación previa era: persianas abiertas, flaps arriba, compensador como se requiera, confirmar tren arriba, bombas de combustible encendidas (eléctricas), rueda de cola (bloqueada) y paso de hélice adelante.

Un asistente a la charla le preguntó acerca del comportamiento en tierra del Spitfire. Dijo que en tierra era maravilloso, y tenía mucha visibilidad. "No tenía nada que ver con el Messerschmitt. El 109 parecía un avión hecho para superhombres".


Esto no es una escena de 1940, aunque el uniforme de vuelo de vuelo y la pintura de su Buchón lo sugieran.

García Bermúdez dijo haberse sentido decepcionado en el momento del estreno de la película, ya que se le hizo larga, pesada y con escenas repetitivas. Pero aclaró que había otras escenas que le habían gustado mucho, como aquella en la que llega un piloto de Messerschmitt a la casita de campo donde están sus compañeros y se aprecia la camaradería que hay entre ellos.

Para finalizar la charla, explicó a petición de Gadget el cómo se había ganado una medalla. Había sido pilotando un Caravelle transportando 8 toneladas de sangre para los heridos en la batalla de los Altos del Golán, en la guerra del Yom Kippur de 1973. Aunque él debía dejar la carga en Beirut, fuera de la zona de peligro, voló hasta Siria, una vez le aseguraron que no le derribarían gracias a la intervención del embajador español. Primero fue escoltado por MiG-23 sirios y minutos después por F-4 israelíes, que aunque la ayuda no era para ellos, le agradecieron su tarea. Los Phantom volaron tan cerca de él que recuerda perfectamente el casco del piloto, pintado como un tablero de ajedrez. Ya en Siria, incluso sus pilotos de caza, vestidos con el traje anti-G, ayudaron a descargar el valioso cargamento del avión.

Gadget intentó que explicase "aquello que pasó en Bilbao una noche", pero García Bermúdez se negó a hablar sobre el avistamiento de un presunto OVNI aludiendo a que eso debía tratarse en otro foro y con el resto de pilotos que esa noche vieron lo mismo que él.

No nos olvidamos de preguntarle si había visto volar aparatos veteranos de la Guerra Civil Española, a lo que respondió que no los había visto, a excepción de la "Pava" que así es como llamaba al Ju-52. Comentó haberse perdido los Ju-88, que tampoco vio, y del I-16 Mosca dijo que era un buen avión aunque no lo conoció directamente.


Seguramente me he dejado cosas en el tintero al escribir estas líneas, y es que fueron tantos los detalles que nos contó, que ni aún grabándolo en vídeo y audio, algo siempre se escapa. Podría haber trascrito literalmente la grabación, pero he preferido resumirla, por lo que los lectores más avispados notarán ligeros cambios en la estructura de cómo fue todo. También notarán los que estuvieron allí que he introducido comentarios de García Bermúdez que él no especificó durante la charla.

Desde luego, no es que me los haya inventado, sino que algunos de los miembros de Aviadores Virtuales Asociados estuvimos comiendo con él ese día. Aunque quiso invitarnos a todos, no se lo permitimos y le invitamos nosotros a él. No todos los días se puede hablar de tú a tú (porque no quiso que le tratásemos de usted) con un piloto con tanta historia a sus espaldas!


De izquierda a derecha y del fondo hacia adelante: Raptor, Lince, Escaner, Gadget, García Bermúdez, Alcaudón y Buitraker, en la comida previa a la charla.
 
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